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Formas de recordar a un ser querido: la Abuela dice que digas su nombre en voz alta

Conoce a la Abuela y a tu Tía, y elige las caras que se sienten como familia.
Ajá. Anoche se atrasaron los relojes, así que hoy oscurece más temprano y la casa se queda en silencio antes. También es Día de Muertos, cuando familias en todas partes ponen cempasúchil, fotos y un plato de comida favorita para los que ya se nos adelantaron. A la Abuela siempre le ha encantado esa tradición, porque dice en voz alta algo que muchos olvidamos. El cariño no se acaba porque cambió el calendario. Di su nombre en voz alta.
La gente busca formas de recordar a un ser querido a toda hora: la semana del funeral, en un cumpleaños, diez años después cuando suena una canción en el súper. Recordar no tiene fecha límite y nunca es tarde para empezar. No hace falta una gran ceremonia. Hacen falta unas cuantas costumbres pequeñas que mantengan viva su historia en la casa.
Formas de la Abuela para recordar a un ser querido
- Di su nombre. En la mesa, en el carro, por teléfono con tu prima. "A mi papá le habría chocado este tráfico". A veces la gente deja de nombrar a los que se fueron, creyendo que así es más amable. Casi siempre, oír el nombre es lo amable.
- Cocina su platillo. Haz su mole, su caldo, sus enchiladas de los domingos. Sigue la receta o sigue tu memoria. Sírvele un plato si te nace, y cuéntale a quien coma contigo de dónde viene esa receta.
- Arma un rinconcito para recordar. No tiene que ser un altar completo. Una repisa con una foto, una vela, una flor y algo que haya sido suyo: sus lentes, su gorra, su rosario, su taza del café. Pasa por ahí, tócalo, dale los buenos días.
- Escribe sus historias. Consigue un cuaderno y escribe una historia por semana. Cómo conoció a su pareja, el peor chiste que contaba, lo que te dijo cuando conseguiste tu primer trabajo. Pide a la familia que agregue las suyas. Las historias se borran más rápido que las fotos, así que guárdalas mientras alguien las recuerde.
- Haz lo que le gustaba. Ve a pescar a su lugar, siembra sus jitomates, ve los partidos de su equipo, pon su música fuerte. Hacer lo que amaba mantiene un poquito de esa persona andando por el mundo.
- Da algo en su nombre. Lleva latas al banco de comida, invita un café a un desconocido, ayuda a un vecino como lo habría hecho. La bondad casi siempre era lo mejor que hacía. Que siga.
Recordar en familia
Recordar es más fácil acompañado. Llama a quienes también la conocieron y pregunta: "¿Cuál es tu historia favorita de ella?". Luego quédate calladito y escucha. Vas a oír cosas que no sabías. Saca los álbumes viejos en la próxima comida familiar y deja que los niños pregunten. En un cumpleaños o aniversario, escojan algo sencillo que todos puedan hacer desde donde estén: prender una vela a las siete, comer su postre favorito, mandar una foto al grupo de la familia.
Y si no creciste con el Día de Muertos, puedes tomar su sabiduría con respeto: una foto, una vela, su comida favorita y una historia contada en voz alta. Cada familia y cada fe tiene su manera de tener cerca a los que se fueron. Usa la que vaya con la tuya.
Cuando los recuerdos llegan de noche
Hay recuerdos que esperan a que la casa esté en silencio. Deja ese cuaderno junto a la cama y escribe el recuerdo cuando llegue, aunque sea una línea. Un recuerdo escrito es uno que te quedas. En la mañana lo puedes volver a leer y quizá llamar a alguien para contárselo.
Y algunas noches a lo mejor solo quieres a alguien a quien contarle la historia. Para eso está Ally. La Abuela está despierta a cualquier hora, y puedes escribirle, mandarle una nota de voz o llamarle. Cuéntale de la risa de tu mamá o de la camioneta de tu abuelo. Te escucha toda la historia y te habla con honestidad. Luego la Tía llega al final para despedirte bien.
La última palabra de la Tía
A ver, ven acá. Cocina su platillo favorito y cuenta su historia. Hoy, esta semana, cuando puedas. Si se te quema la primera tanda, ni modo, se habría reído de ti y lo sabes. Pon su foto donde la veas, di su nombre con ganas y cuéntale a alguien una historia que no haya oído. Así es como los mantenemos en la mesa. Ya te vi.
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