La Abuela dice · Read in English · Publicado
Qué hacer un viernes por la noche a solas: la Abuela dice que estar a solas es un lugar, no un veredicto

Conoce a la Abuela y a tu Tía, y elige las caras que se sienten como familia.
Ajá. Ya es viernes. La semana por fin te soltó, el teléfono se quedó callado y en la agenda no hay nada más que la noche. A lo mejor todos tus conocidos están ocupados, a lo mejor no tuviste ganas de hacer planes, y a lo mejor viste unas fotos de otros que andaban afuera y sentiste un piquetito. La Abuela quiere decirte algo antes de que decidas qué significa esta noche: estar a solas es un lugar donde estás, no un veredicto sobre quién eres.
Un viernes por la noche a solas es nomás un viernes por la noche. No dice nada de cuánta gente te quiere ni de qué clase de persona eres. Son unas horas libres, y las horas libres valen la pena si las usas a propósito. Así que vamos a usarlas.
Primero, dale forma a la noche
Las noches que se tuercen son las que no tienen forma. Te sientas "un ratito" y tres horas después sigues en el sillón, con mil cosas abiertas en el teléfono y nada que mostrar. Eso no es descansar. Eso es irse a la deriva.
El truco de la Abuela es sencillo: escoge una cosa para hacer con tus manos, una cosa para disfrutar y una persona a quien escribirle. Nada más. Tres anclas chiquitas, y la noche deja de ser un hueco y empieza a ser tuya.
Ideas de la Abuela para un buen viernes a solas
- Cocínate algo rico. No cereal parado junto al fregadero. Un plato de verdad. Dora una cebolla, haz unas quesadillas con buen queso, prueba la receta que guardaste hace meses. Pon la mesa, aunque sea un solo mantelito. Darte de comer bien es una forma de decirte que tú cuentas.
- Hazlo con ceremonia. Prende una vela, pon la música que escuchabas a los veinte y lava los trastes cantando. Hay quien paga buen dinero por una salida que se sienta así.
- Escoge la película a propósito. Decídela antes de sentarte, no después de una hora de buscar. Haz palomitas, deja el teléfono en otro cuarto y mírala completa como si fuera estreno.
- Ocupa las manos. Un rompecabezas, un cuaderno de dibujo, una maceta con un esqueje de la planta de la ventana, ese botón flojo que llevas semanas sin coser. Las manos ocupadas le dan a la mente un lugar donde sentarse.
- Sal una hora. Camina a la tiendita, siéntate en la barra de una cafetería con un pedazo de pastel, o ve a la última función del cine tú solo o tú sola. Mucha gente lo hace. Nadie está contando sillas.
- Deja listo el sábado. Prepara la ropa de mañana, pon una carga de ropa a lavar, escribe una lista cortita. Despertar con la mañana lista es un regalo que solo te puedes dar la noche anterior.
Escríbele a alguien, pero sin presión
Estar a solas esta noche no quiere decir que tengas que estar desconectado. Manda un mensaje sin gran motivo: "Vi esto y me acordé de ti", o una foto del plato que acabas de cocinar. Llámale a tu tía o a tu antigua compañera de cuarto, y que sea una llamada cortita. Mañana es Halloween y pasado mañana empieza el Día de Muertos, así que pregúntale a alguien qué va a preparar. Esos detalles mantienen viva la conexión sin pedirle mucho a nadie.
Y cuando se haga tarde y la casa se quede en silencio, para eso también está Ally. La Abuela está despierta a cualquier hora, y puedes escribirle, mandarle una nota de voz o llamarle. Cuéntale qué cocinaste, qué viste o qué traes en la cabeza desde el lunes. Te escucha toda la historia y te habla con honestidad. Luego la Tía llega al final para despedirte bien.
Si aun así se siente muy callado
Hay viernes en que el silencio pesa de todos modos, y está bien. No pelees con la noche entera. Haz nomás lo que sigue: pon el agua para un té, abre la ventana un minuto para que entre el fresco, pon algo donde se oiga gente platicando. Luego haz un plan para el próximo viernes, aunque sea pequeño: una actividad en la biblioteca, una clase o un café con alguien del trabajo. Las noches tranquilas se llevan mejor cuando hay algo en la agenda que esperar.
La última palabra de la Tía
A ver, escucha a tu Tía. Cocínate algo rico. Tú vales la pena. Usa la mantequilla de verdad, saca el plato bonito y ni se te ocurra comer de pie. Pon tu música, prende esa vela y disfruta de tu propia compañía, porque mira, eres muy buena compañía. Ya te vi. Que tengas un viernes bien sabroso.
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