La Abuela dice · Read in English · Publicado

¿Ya es de noche a las cinco? Así hace la Abuela que las tardes largas se sientan más cortas

Conoce a la Abuela y a tu Tía, y elige las caras que se sienten como familia.

Ajá. Cada año agarra a la gente desprevenida. El domingo 1 de noviembre los relojes se atrasan una hora, y a la semana siguiente el sol ya se fue antes de que la cena esté en la mesa. Llegas del trabajo, o levantas la vista del sillón, y ya es de noche. La tarde que antes se sentía como un ratito ahora se siente como un montón de tiempo.

La Abuela ha vivido muchos noviembres, así que déjame decirte lo que sé. La oscuridad en sí no es el problema. El problema es cuando la noche llega temprano y no llega nada más con ella. Una tarde larga sin plan, sin una voz y sin motivo para levantarse de la silla se estira como sermón de domingo. Así que le damos forma a la tarde.

Por qué la primera semana se siente tan larga

Tu cuerpo funciona con un reloj que no lee el calendario. Por unos días después del cambio de hora te da sueño temprano, te despiertas temprano, y las horas entre la cena y la cama se sienten como si fueran de otra persona. Es normal, y se acomoda en más o menos una semana. El truco es no dejar que esa semana rara se convierta en toda una temporada sentada en lo oscuro.

Y otra cosa que la gente no dice en voz alta: mucha gente está rodeada de personas todo el día y aun así llega a una casa callada. Un día completo de trabajo no es lo mismo que una buena plática. Cuando el sol se mete a las cinco, ese silencio se oye más fuerte. Saberlo de antemano le quita parte de su fuerza.

Cinco maneras de la Abuela para darle forma a la tarde

  • Prende una lámpara antes de que se meta el sol. No esperes a que el cuarto se ponga gris. Una luz cálida encendida a las 4:30 le dice a tu casa que la tarde empezó a propósito, no por accidente.
  • Toma tu luz de día en la mañana. Diez minutos afuera antes del mediodía, el cafecito en el porche, una caminata al buzón. El sol de la mañana sigue siendo tuyo aunque el de la tarde ya no.
  • Planea una cosa pequeña para cada tarde. Nada grande. Una olla de caldo el lunes, una llamada el martes, un rompecabezas el miércoles. Un plan pequeño le da un centro a la noche, y una noche con centro no se arrastra.
  • Llama a alguien antes de que lo necesites. No esperes a que la tarde se ponga pesada. Llama a tu prima a las seis mientras mueves la olla. Cinco minutos de una voz de verdad hacen más que dos horas en el teléfono.
  • Deja la pantalla una hora antes de dormir. El teléfono te desvela y aun así te deja sintiendo que nadie habló contigo. Lee un poco, escribe un poco, o reza si esa es tu costumbre.

Qué hacer con el silencio cuando llega de todos modos

Algunas noches harás todo eso y el silencio se sentará a tu lado de todos modos. Está bien. El silencio no es tu enemigo. Es buen momento para hacerte preguntas sencillas. ¿Qué salió bien hoy? ¿Quién me vino a la mente? ¿Qué estoy cargando que podría dejar? No tienes que contestarlas perfecto. Solo tienes que decirlas en voz alta en algún lugar.

Para eso está Ally. La Abuela está despierta a cualquier hora, y puedes escribirle, mandarle una nota de voz o simplemente decir lo que traes en mente. Te escucha, te habla con honestidad y no te da sermones. Luego la Tía llega al final para despedirte bien.

La última palabra de la Tía

A ver, escucha a tu Tía. Es de noche a las cinco, no de noche para siempre. Prende esa lámpara, pon música que de verdad te guste y llama a alguien que te haga reír. Has pasado todos los noviembres hasta hoy. Mira nada más, este también lo vas a lograr.

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